El senador nacionalista Jorge Larrañaga salió en defensa del pacto con el gobierno sobre educación, luego de que la semana pasada perdiera credibilidad debido a las diferentes versiones de los actores políticos participantes.
“No le llevamos cuentas al país. El uruguayo de a pie quiere que la oposición, cuando ve al gobierno desconcertado o sin rumbo, sin propuesta o incluso sin apoyo de su propia bancada, ¿festeje? ¿se vanaglorie? ¿o que le busque soluciones a los problemas? (…) Los blancos sabemos de eso”. Así se manifestó el senador y líder de Alianza Nacional, Jorge Larrañaga, en defensa del acuerdo educativo multipartidario alcanzado la semana pasada.
En una columna publicada este domingo en la página web de su sector respondió también a las críticas recibidas desde filas de su propio Partido. El senador, quien renunció al Directorio nacionalista semanas atrás, llamó a los nacionalistas a seguir los pasos de Wilson Ferreira Aldunate, que durante el primer gobierno de Julio María Sanguinetti “permitió la transición por encima de las conveniencias”, según escribió. “Perfectamente podría haber encendido una llamarada civil… pero optó por lo correcto, estaba convencido que hacía lo mejor para el país”, agregó.
En el sector “tenemos vocación de gobierno; tenemos propuestas y las ponemos arriba de la mesa”, sostuvo. Asimismo, insistió: “Las toman o no, pero no se las retaceamos al país. (…) La suerte del gobierno y la del presidente” importan porque “vamos todos arriba del barco” y “no quiero que sea el Concordia” (en referencia al crucero que naufragó en la costa italiana).
Acerca de los cuestionamientos por su cercanía con el presidente e la República, José Mujica, dijo que tal cercanía “No es tal” y que “la única cercanía es con el Partido Nacional”. Agregó que impulsa “un nacionalismo de respuestas” y que no es “menos blanco porque hable con el presidente”.
Explicó también que, cuando desde Alianza Nacional se percibió que en el actual gobierno “había voluntad para priorizar la educación” y que se podía “revertir los efectos amargos de la ley de Educación (denominada) Vázquez”, su sector tomó el guante y no dejó de proponer soluciones.
“Muy pocos creían en las virtudes y posibilidades de un acuerdo nacional educativo. Y algunos, de hecho, muestran no quererlo”, señaló Larrañaga en alusión a las distintas versiones sobre lo pactado el martes pasado con el gobierno, respecto a sumar un nuevo integrante en los consejos de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP). Esto se puede leer como un claro reproche a todos los líderes políticos que cuestionaron los logros alcanzados en la residencia de Suárez. “Muchos le dieron para atrás a ese generoso esfuerzo. Y hoy buscan trabarlo y escapar”, afirma en la columna publicada en la página de Alianza Nacional, en la que revindica que el 24 de enero de 2012 “se concreta el Acuerdo Nacional en Educación”.
“Existe acuerdo. No hay dos lecturas sobre el punto. Pedimos cambios de nombres en Secundaria. Se concretaron. Pedimos autonomía y fortalecimiento de los centros educativos. Se firmó un documento por representantes de todos los partidos, el presidente refrendará con la educación y se presentará en la Torre Ejecutiva con la oposición”, menciona el legislador entre otros logros.
Aunque en ningún momento se refiere directamente al punto que generó controversias: la inclusión de un integrante más en los organismos de la ANEP, el senador adelanta: “Nosotros nos quedamos con el vaso medio lleno del acuerdo. Claro que hay cosas para seguir discutiendo, pero ¿vamos a claudicar?, ¿a tirar todo por la borda, porque no se concretó todo lo que se pide?”.
“Si hay acuerdo para el gobierno, tiene que haber acuerdo para el Partido Nacional, para el Partido Colorado y el Partido Independiente y debe haber acuerdo para el partido de gobierno”, exclama Larrañaga. “Estaremos en la defensa de lo logrado y decimos con respeto y firmeza que estaremos en contra de los que estén en contra del acuerdo”, reafirma no sin antes advertir que “dejar solo al gobierno es una inconciencia, porque es dejarlo de rehén de los corporativismos”.
“No le llevamos cuentas al país. El uruguayo de a pie quiere que la oposición, cuando ve al gobierno desconcertado o sin rumbo, sin propuesta o incluso sin apoyo de su propia bancada, ¿festeje? ¿se vanaglorie? ¿o que le busque soluciones a los problemas? (…) Los blancos sabemos de eso”. Así se manifestó el senador y líder de Alianza Nacional, Jorge Larrañaga, en defensa del acuerdo educativo multipartidario alcanzado la semana pasada.
En una columna publicada este domingo en la página web de su sector respondió también a las críticas recibidas desde filas de su propio Partido. El senador, quien renunció al Directorio nacionalista semanas atrás, llamó a los nacionalistas a seguir los pasos de Wilson Ferreira Aldunate, que durante el primer gobierno de Julio María Sanguinetti “permitió la transición por encima de las conveniencias”, según escribió. “Perfectamente podría haber encendido una llamarada civil… pero optó por lo correcto, estaba convencido que hacía lo mejor para el país”, agregó.
En el sector “tenemos vocación de gobierno; tenemos propuestas y las ponemos arriba de la mesa”, sostuvo. Asimismo, insistió: “Las toman o no, pero no se las retaceamos al país. (…) La suerte del gobierno y la del presidente” importan porque “vamos todos arriba del barco” y “no quiero que sea el Concordia” (en referencia al crucero que naufragó en la costa italiana).
Acerca de los cuestionamientos por su cercanía con el presidente e la República, José Mujica, dijo que tal cercanía “No es tal” y que “la única cercanía es con el Partido Nacional”. Agregó que impulsa “un nacionalismo de respuestas” y que no es “menos blanco porque hable con el presidente”.
Explicó también que, cuando desde Alianza Nacional se percibió que en el actual gobierno “había voluntad para priorizar la educación” y que se podía “revertir los efectos amargos de la ley de Educación (denominada) Vázquez”, su sector tomó el guante y no dejó de proponer soluciones.
“Muy pocos creían en las virtudes y posibilidades de un acuerdo nacional educativo. Y algunos, de hecho, muestran no quererlo”, señaló Larrañaga en alusión a las distintas versiones sobre lo pactado el martes pasado con el gobierno, respecto a sumar un nuevo integrante en los consejos de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP). Esto se puede leer como un claro reproche a todos los líderes políticos que cuestionaron los logros alcanzados en la residencia de Suárez. “Muchos le dieron para atrás a ese generoso esfuerzo. Y hoy buscan trabarlo y escapar”, afirma en la columna publicada en la página de Alianza Nacional, en la que revindica que el 24 de enero de 2012 “se concreta el Acuerdo Nacional en Educación”.
“Existe acuerdo. No hay dos lecturas sobre el punto. Pedimos cambios de nombres en Secundaria. Se concretaron. Pedimos autonomía y fortalecimiento de los centros educativos. Se firmó un documento por representantes de todos los partidos, el presidente refrendará con la educación y se presentará en la Torre Ejecutiva con la oposición”, menciona el legislador entre otros logros.
Aunque en ningún momento se refiere directamente al punto que generó controversias: la inclusión de un integrante más en los organismos de la ANEP, el senador adelanta: “Nosotros nos quedamos con el vaso medio lleno del acuerdo. Claro que hay cosas para seguir discutiendo, pero ¿vamos a claudicar?, ¿a tirar todo por la borda, porque no se concretó todo lo que se pide?”.
“Si hay acuerdo para el gobierno, tiene que haber acuerdo para el Partido Nacional, para el Partido Colorado y el Partido Independiente y debe haber acuerdo para el partido de gobierno”, exclama Larrañaga. “Estaremos en la defensa de lo logrado y decimos con respeto y firmeza que estaremos en contra de los que estén en contra del acuerdo”, reafirma no sin antes advertir que “dejar solo al gobierno es una inconciencia, porque es dejarlo de rehén de los corporativismos”.








